En este 18 de junio, cuando el expresidente de la República y primer chairperson del Consejo del Instituto Humanitas360, Fernando Henrique Cardoso, celebra su cumpleaños número 95, el H360 recuerda la amistad cívica que unió al estadista con nuestra presidenta, Patrícia Villela Marino, y que moldeó toda su trayectoria filantrópica y ciudadana.

En la edición especial de la revista Economy & Law, dedicada al legado de FHC y lanzada hoy, la presidenta del H360 firma un testimonio sobre esa relación: desde los primeros encuentros en la Fundación FHC, en 2011, con jóvenes activistas venezolanos, hasta la invitación que recibió del propio Fernando Henrique para ayudar a construir la Plataforma Latinoamericana de Políticas de Drogas, y la fundación del Instituto Humanitas360, en 2015, con el político como chairperson desde sus inicios.

En el texto, Patrícia Villela Marino recuerda el pionerismo de FHC al abrir, en Brasil y en América Latina, un debate franco e informado sobre política de drogas —desde el documental «Rompiendo el Tabú» hasta la creación de la Comisión Global de Políticas de Drogas— y destaca su incansable labor como constructor de puentes entre el poder público, la academia y la sociedad civil, en defensa del fortalecimiento de la democracia en Brasil y en toda la región.

Como escribe Patrícia: «no basta con discutir políticas públicas; es necesario crear instituciones capaces de convertirlas en realidad.»

Lea el testimonio completo a continuación y consulte la edición completa en este enlace.

Fernando Henrique Cardoso y la ciudadanía que transforma

Nací en los años de plomo de la dictadura militar. Crecí escuchando historias de resistencia democrática, siguiendo la trayectoria de hombres y mujeres que creían que Brasil podía ser más justo, más libre y más humano. Entre ellos, pocos ejercieron una influencia tan profunda sobre mi visión de país como Fernando Henrique Cardoso.

Mucho se ha escrito ya sobre el presidente que estabilizó la economía y consolidó la democracia brasileña. Pero el legado de Fernando Henrique trasciende los gobiernos que lideró. Como expresidente, continuó actuando como un estadista, construyendo puentes entre el poder público, la academia y la sociedad civil, no solo en Brasil sino también en el exterior. Fue esa dimensión de su pensamiento la que más inspiró mi trayectoria en los últimos veinte años.

Tuve el honor de comenzar a trabajar con FHC en 2011, cuando, preocupados por la erosión de la democracia en Venezuela, organizamos encuentros en su Fundación con jóvenes activistas y políticos de ese país, como David Smolansky, exalcalde de la ciudad de El Hatillo, que llegó a exiliarse en Brasil; la exdiputada Manuela Bolívar, de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD); y el abogado Yon Goicoechea.

En la misma época, Fernando Henrique impulsó dos iniciativas que inspiraron todo mi trabajo filantrópico.

Primero, el documental «Rompiendo el Tabú», dirigido por Fernando Grostein Andrade a partir de entrevistas con Fernando Henrique Cardoso y otros expresidentes latinoamericanos, como los estadounidenses Bill Clinton y Jimmy Carter y el mexicano Ernesto Zedillo, además de muchas otras personalidades. Al cuestionar el fracaso de la «guerra contra las drogas» impulsada por Estados Unidos en la región, la obra abrió paso a un debate público más racional y humanista sobre seguridad pública, salud y ciudadanía.

La repercusión del filme amplió el debate sobre el tema en varios puntos del planeta, impulsando el lanzamiento de la Comisión Global de Políticas de Drogas, concebida y presidida por Fernando Henrique Cardoso para promover un debate informado y basado en evidencia científica sobre cómo reducir los daños que las drogas causan a las personas y a la sociedad.

Fue en ese contexto que recibí de él una invitación que cambiaría mi vida: ayudar a construir la Plataforma Latinoamericana de Políticas de Drogas, iniciativa también respaldada por el expresidente colombiano César Gaviria. La propuesta era reunir a líderes, investigadores y representantes de la sociedad civil para pensar en soluciones basadas en la ciencia, y no en prejuicios.

De aquella experiencia nació una convicción que me acompaña hasta hoy: no basta con discutir políticas públicas; es necesario crear instituciones capaces de convertirlas en realidad. Así surgió, en 2015, el Instituto Humanitas360, que presido hasta el día de hoy.

Fernando Henrique no solo apoyó esa travesía. Se convirtió en chairperson de Humanitas360 desde su fundación. Durante años, la sede brasileña del Instituto funcionó dentro del Instituto Ruth Cardoso, símbolo de la creencia compartida de que la sociedad civil organizada es indispensable para el fortalecimiento de la democracia. Más adelante, trasladamos nuestra sede brasileña al CIVI-CO, pero mantuvimos intacto ese compromiso con la ciudadanía activa. En Estados Unidos, el Instituto tiene su sede en Aspen.

A lo largo de la última década, he sido testigo de la generosidad intelectual de Fernando Henrique en cada etapa de esta construcción. En uno de sus mensajes anuales a Humanitas360, incluidos en nuestros informes de actividades, escribió que «los gobiernos solos son insuficientes para enfrentar muchos de los problemas que erosionan la cohesión social». En otra ocasión, definió al Instituto como un «motor de la ciudadanía y del humanismo». Esas palabras resumen una visión del mundo que sigue plenamente vigente.

El legado de Fernando Henrique no está solo en los libros de historia. Vive en las organizaciones que fortaleció, en los debates que se atrevió a iniciar y en las personas a quienes inspiró a transformar el inconformismo en acción. Tengo el profundo honor de estar entre ellas.

Patrícia Villela Marino – Abogada y presidenta del Instituto Humanitas360

Share